Un ramo de novia con un diseño encantador y sofisticado, compuesto por rosas blancas como símbolo de pureza y amor eterno, complementadas con peonías en tonos pastel que aportan un toque suave y delicado. El follaje verde eucalipto y ramas de olivo añaden frescura y naturalidad, creando un contraste equilibrado y armonioso. El ramo está envuelto con una cinta de seda en color marfil, cayendo en suaves cascadas que dan un acabado elegante y etéreo, perfecto para una boda llena de amor y estilo.